jueves, 28 de mayo de 2009

II Feria del Libro de Río Colorado. Mayo 22 al 24 de 2009.

La escuela 18, cuyo Salón fue sede de la II Feria del Libro y Encuentro de Escritores de Río Colorado.

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Esto es de hoy nomás, pero en este episodio se forma el humus de la historia. Voy a contarlo, pues.


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Desde antiguo, diría el paisano, este lugar entre Río Colorado y La Adela, con sus puentes, y antes de los puentes su vado, con su árbol propiciatorio del Gualicho, deidad de tránsitos y trances, desde antiguo viene siendo lugar de encuentros.

El primer nguillatún luego del operativo terrorista de Roca se llevó a cabo aquí, en Buena Parada. Cerca del antiguo vado y en el cruce de caminos se encontraron, para volver a celebrar un ritual de confluencia de mundos, los que porfiaban en salvar su cultura y su existencia como pueblo.

La historia no se repite. Si parece hacerlo, es como decía Karl Marx: la aparente repetición empieza como comedia y termina como tragedia. No, el tiempo no se repite. Cuando parece hacerlo, no es más que debido a que no hemos salido de ese momento que con demasiado apuro llamamos “pasado”, como para dejarlo atrás, y que en realidad sigue siendo contemporaneidad. Pero los lugares sí tienen una ley que permanece. El amauta decía "Runa, allpa kamaska", el hombre es tierra animada. Somos la tierra y su ley, la ley del lugar. Y aún quienes descendemos de una vaga y rara mezcla de tanos, hispanos, vascuences, rusos, aderezada con una porción de sangre originaria, sentimos que nos constituye esta, esta precisa tierra, animada. Por eso en Río Colorado, en el lugar del vado y del árbol eje de mundos, se nos da por organizar encuentros; cruzamientos, peldaños.

Este año hemos presenciado y acompañado la II Feria del Libro y Encuentro de Escritores de Río Colorado. Armarla no fue tarea fácil para el grupo organizador, que trabajó muy a pulmón. Pero me pareció interesante que muchas pequeñas empresas, pertenecientes a personas que no están en el mundo literario o libresco, adhirieran a la iniciativa. Que la escuela más antigua y prestigiosa de este núcleo urbano, la llamada antaño "escuela cabecera" (la histórica 18), brindara su Salón para albergar el acontecimiento. Que los artistas plásticos de la localidad (algunos realmente de fuste) prestaran sus mejores obras para que estuvieran ahí. Que contáramos con la presencia de nuestras propias librerías, que, oh maravilla para este pueblo, ya son dos - y de visitantes tan significativos como la Editorial Sudestada! Que haya sido posible escuchar y leer a Elías Chucair y sus paisanos, en páginas que ya son monumentos hechos con palabras, a Carlos Espinosa cruzando los blogs con la memoria colectiva, a Silvio Tejada con su poética y su compromiso, derribando a pura fuerza de palabras los monumentos al asesinato, a Saúl Huenchul contando cómo de peoncito ha llegado a poeta de renombre, a Tiyo Nouviale relatándonos los razonamientos de un científico autodidacta criado en medio del campo, a Chiavedoni con el Belgrano desconocido para muchos; y, frutillas del postre, al joven arqueólogo y antropólogo Luciano Prates, al también joven biólogo marino Guillermo Sanahuja, a la gente de la Asociación por la Historia Local promovida por el joven profe Zurueta (y estos tres muchachos son nacidos en este pueblo)... Y los inéditos locales, y la gente de Conesa... y... Mundos y mundos y mundos que se traslapan. Porque como dijera San Agustín, en materia de libros, lo único temible es el hombre de un solo libro. Cuando la rosa de las páginas se abre y se multiplica, ya no hay otro peligro sino el grato riesgo de cambiar, enriquecerse, multiplicarse, echar a volar.

Se dio otra vez aquí un encuentro de mundos. Como en los tiempos en que el carrero, el mapuche en viaje, el baqueano, se juntaban por un rato bajo el Arbol Mágico, el árbol de las encrucijadas, el Gualicho, Watsiltsum, la Giradora. Eje vertical, que vincula siete niveles: desde los mundos de lo aún nonato hasta los de ultratumba, pasando por este que tontamente llamamos "el mundo", como si no hubiera otro. Cruce también horizontal, donde tres y diez pueblos y culturas se ponen a conversar.

Esto sucedió en Río Colorado entre el 22 y el 24 de mayo últimos. No se va a repetir, seguramente. Porque la próxima vez será más multiforme e inclusivo. Eso es lo bueno: que esta clase de caminos no se obturan ni se borran. Crecen. Sólo pueden crecer.

Ramón Minieri